OTRA PAZ ES POSIBLE

Resistencia a la guerra, desmilitarización y transarme para impugnar la paz armada

Nuestra apuesta

Nuestra apuesta

Reemplazar

Nuestra visión y nuestra llamada a la acción colectiva responde a la siguiente visión.

Voces por la Paz

Lxs firmantes -pacifistas, antimilitaristas, objetorxs, insumisxs, resistentes a la guerra, activistas de diversos movimientos y causas sociales, sindicales, políticas, educativas o culturales y desde nuestra diversidad de ideologías, creencias y posicionamientos vitales- nos dirigimos a la sociedad para apelar a las conciencias en la responsabilidad de luchar con determinación por hacer de la aspiración de paz algo más que un mero deseo o un instrumento de perpetuación del orden militar de preparación de la guerra.

No aspiramos a la comprensión condescendiente, sino a la movilización de las energías y sinergias políticas y personales necesarias para enfrentarnos a los tres polos del actual orden de paz armada y guerra permanente: rearme, militarización y preparación-propagación de la guerra.

Lo hacemos desde nuestra práctica corriente, desde la pequeña autoridad que nos da nuestro compromiso y nuestra historia y desde el aprendizaje político de nuestra experiencia de lucha.

Hemos participado de la acción directa, de la desobediencia y de la caja de herramientas del arsenal político noviolento para enfrentarnos al reclutamiento militar, a la explotación laboral, a la colonización del territorio, a la depredación ecológica, al supremacismo, racismo y aporofobia institucional y social, a la violencia patriarcal, al genocidio o la guerra impuestos por el sionismo y otras lógicas perversas y en cientos de causas legitimas vinculadas con los contenidos de “otra paz” distinta a la que promete el sistema.

Sabemos que la acción colectiva desobediente y creativa, resistente y resiliente, puede obligar a cambios profundos en las políticas públicas, en las estructuras y en la propia cultura que las dota de metodologías prácticas, de justificación y sentido.

Os llamamos a un activismo activo e insurgente lucha por la paz, de otra paz, porque otra paz es posible.

El Auge de la Militarización

Asistimos al alarmante incremento de las políticas de rearme, militarización y preparación bélica que dominan la agenda política actual, ya sea a escala internacional, en las políticas que diseña la UE o las que aplican las élites españolas.

La paz que proponen estos actores, desde los más groseros, con Trump a la cabeza, hasta los más nostálgicos del orden liberal ahora en franca reconfiguración, así como la de los emergentes estados y nuevos polos de poder geopolítico, es una paz que no merece tal nombre. Se basa en la dinámica de dominación-violencia, matriz de la lógica capitalista, y se centra en la preparación y ejecución de la guerra y la propagación de la violencia.

Si queremos paz, cambiemos nuestras estructuras, nuestras prácticas y cultura y hagámosla estructural, cultural y cotidiana, pero no preparemos la guerra.

Llamamiento a la Acción

Llamamos a la movilización, a la indignación y a la resistencia frente  a ese orden de paz armada que escatima los derechos y las aspiraciones de seguridad humana y ecológica y las supedita a supuestas necesidades de defensa que, sin embargo, sólo protegen a poderes oscuros y sus intereses y hacen cada día más inseguro y peligroso el mundo, provocando gran parte de los problemas globales que agreden la propia vida en el planeta

. Nuestro llamamiento lo es

  • A la conciencia individual de cada persona que nos escuche.
  • A las organizaciones que impulsan el dinamismo social y político de nuestros pueblos.
  • A las militancias desmotivadas, desmoralizadas y perplejas ante el auge de la guerra, el refuerzo de las políticas neoliberales y la asunción del ideal propagado por los poderes actuantes de que no hay alternativas y se han derrumbado todas las utopías.
  • Especialmente a las generaciones más jóvenes que deben recoger el testigo en favor de su futuro y del de las generaciones futuras.
  •  Y al conjunto de nuestras sociedades asustadas y atemorizadas e inconscientes.

Propósito y Objetivos

Nuestro fin es despertar conciencias y movilizar energías sociales, antes de que sea demasiado tarde.

Actuar ya y directamente para resistir la guerra y su preparación en nuestro contexto y ante los cantos de sirena de un supuesto pacifismo oficial que no hace sino instrumentalizar los deseos de paz de la sociedad y reforzar el militarismo y el orden de guerra.

Nos proponemos con ello contrarrestar la dinámica de violencia y dominación que se extiende en nuestras comunidades y nos convierte en prisioneros fatalistas de sus lógicas.

Una Alternativa Desobediente

Defendemos una postura desobediente y alternativa frente a la paz de las élites hegemónicas, los «señores de la guerra» y sus intreses.

Rechazamos el relato militarista que predica la necesidad de rearmarnos, normaliza las guerras “legales” y respetuosas con el “derecho internacional”, y nos invita a estar preparados para la guerra, a cumplir supuestos compromisos con socios militares de la OTAN o de la UE y a sacrificar derechos y aspiraciones sociales a los intereses de los halcones y de los obscuros poderes con los que comparten intereses.

Nos negamos a consistir políticas que ahondan en la remilitarización de las distintas esferas de la vida, desde la seguridad ambiental a la seguridad ciudadana y los cuidados.

Apostamos por la desmilitarización social y política, por la resistencia a la guerra y su preparación, por la transferencia, transformación y conversión de las capacidades, recursos y esfuerzos destinados a la construcción de la defensa militar hacia las necesidades humanas, la tutela de los bienes comunes y el desarrollo de los derechos vinculados a la dignidad humana y los derechos de la tierra y por la abolición de la defensa militar para adoptar una alternativa de verdadera seguridad humana y ecológica.

La Violencia del Capitalismo

La violencia, inherente al capitalismo, se expresa como un sistema complejo que combina y reproduce la lógica de violencia-dominación que lo alimenta, coordinando y recombinando los distintos niveles de violencias sociales, ya sea en sus formas de violencia directa, estructural, cultural.

La guerra y su preparación, y no sólo por medios militares, son parte necesaria de esta lógica, pero sobre todo son su última ratio. Bajo ella descansa el sistema de complicidades y eslabones que nos encadena a la  explotación, depredación, acumulación y sumisión del hombre por el hombre y de la naturaleza.

Refleja el paroxismo irracional de esta lógica, y, dado su poder destructor y mortífero, constituye una de las peores maldiciones para la humanidad y para los más débiles y peor tratados de la humanidad; pobres, mujeres, niños y ancianos, poblaciones civiles, pueblos victimizados, sociedades cautivas, …

La Realidad de la Guerra Hoy

Actualmente, el planeta soporta más de 56 conflictos militares activos que implican a más de 90 países. Estos conflictos provocan más de 100.000 muertes al año, más de 110 millones de personas desplazadas, cientos de miles de heridos, una destrucción y violencia incalculables, además de una huella ecológica de dimensiones inaceptables.

La Estrategia Militar de EEUU

La reciente agresión militar de EEUU a Irán forma parte de una constante estrategia de preparación y ejercicio de la guerra como instrumento de su política internacional imperialista.

Desde su fundación en el siglo XVIII hasta la actualidad, Estados Unidos solo ha gozado de dos años sin guerra (1977 y 1979). Ha promovido y/o participado en más de 392 intervenciones militares, de las cuales 200 se han producido desde 1945, cuando adquirió su papel de superpotencia y líder del capitalismo; 114 desde el fin de la guerra fría y 72 en lo que va de siglo XXI.

La militarización de la UE y de España

Ante la escala militarista emprendida durante los últimos años por EEUU, los halcones de la guerra de la UE han ido allanando el camino hacia una redefinición de su rol militar, pervirtiendo uno de los principales motivos del esfuerzo de unidad política que justificó el proceso de unificación europea: el destierro de la guerra y la apuesta por la realización estructural y multidimensional de la paz.

A la tradicional dependencia del militarismo americano por medio de la OTAN y del seguidismo político de la política americana, viene dándose de forma soterrada una preparación para el refuerzo de unas políticas militaristas diseñadas por los señores de la guerra desde los años 90 del siglo pasado para convertir a Europa en un polo de inversión en la industria militar y en un centro de poder neocolonial coordinado con EEUU.

La actual propuesta de autonomía estratégica que los lideres europeos manosean, no es sino el relato prefabricado ante la ventana de oportunidad que la inestabilidad internacional abre a los halcones y grandes intereses financieros e industriales capitalistas, americanos y europeos, bajo el chantaje del miedo y la construcción de una “identidad” europea favorable a los intereses de estos halcones en base al ejército y la guerra.

La construcción del pretendido ejército europeo no es sino el señuelo con el que comprar la voluntad de unas sociedades europeas y de prefabricar un consenso favorable a los intereses del complejo militar-industrial y sus puertas giratorias políticas y financieras, reorientando las capacidades europeas hacia los intereses de dichas industrias.

Rearme, reclutamiento, miedo al enemigo externo y otros ingredientes del relato al uso no buscan sino legitimar los intereses del capitalismo financiero y de la industria militar y construir una identidad europea sumisa y basada en el miedo que permita a las élites guerreristas seguir gozando del papel privilegiado que ostentan frente a los intentos de construcción de una Europa de los derechos y las libertades.

Sin embargo, la UE participa activamente de las políticas militares del capitalismo global, de forma dependiente de la línea trazada por EEUU mediante la implicacación militar en en misiones coloniales bajo su paraguas, o propias en coordinación con la misma. La industria militar europea es subsidiaria y dependiente de la americana. Parte de sus accionariados y la mayoría de sus tecnologías dependen de empresas, fondos de inversión y patentes estadounidenses y gran parte del gasto en armas que los países de Europa compran en la actualidad lo son a la industria americana.

Por lo que respecta a España mantiene en la actualidad dos bases americanas desde las que se conduce gran parte de la operación militar de EEUU en diversos escenarios mundiales; participa de 19 operaciones militares en el exterior, mantiene una ratio de militares extremadamente alta y descompensada en relación al resto de países del entorno, ocupa uno de los diez principales puestos en la venta de armas a escala global, privilegia a la industria miliar  con múltiples apoyos y prebendas institucionales, así como con créditos multimillonarios privilegiados a interés cero para la producción de armas, cuenta con un gasto militar elevado, gran parte del mismo escondido en partidas deliberadamente opacas y fuera del presupuesto del ministerio de defensa, así como con el más elevado gasto plurianual de los ministerios españoles, es responsable de una deuda ilegítimamente adquirida por responsables “puertagiratorias” que hipoteca nuestro futuro, ha militarizado y securitizado gran parte de las políticas públicas en detrimento de las competencias y enfoques civiles y mantiene una amplia militarización social, cultural y de los valores y prácticas sociales.

Sánchez, aprovechando la ventana de oportunidades que el contexto actual ofrece, y haciendo un uso instrumental de la aspiración pacifista de nuestra sociedad, se nos presenta como paladín del pacifismo con el objetivo de disputar un relato a una derecha obtusa e incapaz de desembarazarse del legado ultraliberal de Aznar.

Pero la paz que promete es de la misma naturaleza que la guerra que impugna. Una paz armada, un refuerzo del rearme, un keynesianismo militar, la aspiración a un ejército europeo reforzado, la consolidación del complejo militar industrial y sus poyos mediático, financiero y tecnológico, el crecimiento del gasto militar, la política de mantenimiento de las operaciones de injerencia militar, el refuerzo de la securitización, la participación en la OTAN de la que se proclama un socio fiable, el mantenimiento de las bases militares americanas y de los cuarteles de alta disponibilidad al servicio del militarismo occidental, la perpetuación del ejército como instrumento de esa paz armada y la preparación de la guerra.

La Paz Liberal y el Statu Quo

La guerra es un ciclo permanente de eterno retorno que se prepara, realiza y reinicia en un antes, durante y después. El repaso a historia moderna de los estados nos muestra una sumisión fatal al estado de guerra permanente, en la que la paz es solo un interludio en el que se prepara la nueva guerra y no tiene un contenido material propio en términos de justicia, igualdad o respeto por la naturaleza.

La paz que promete el sistema y su propuesta de orden internacional se cimenta sobre el mantenimiento de un statu quo inestable de violencia latente, pugna y enfrentamiento por todos los medios entre potencias en disputa, bajo la insensata estrategia de disuasión y amenaza, el argumentario incongruente de la legitima defensa y en la preparación y propagación de la guerra, por cualquier medio, como ultima ratio.

De este modo, no es que la guerra sea la política por otros medios, sino que la política acaba siendo la guerra por cualquier medio.

La paz, si así puede llamarse, que construye esta lógica, es la paz “liberal” y “jurídica” que pretende reforzar el statu quo de dominación, no responde de forma prioritaria a la seguridad humana y ecológica, ni aborda los urgentes desafíos provocados por nuestro modo de estar en el planeta.

Paradójicamente, esta paz promete con una mano la niega con la otra. La acumulación de armamento mortífero, tecnología, inteligencia artificial, securitización y provocación de conflictos, lejos de traernos más paz, aumenta cada vez más la inseguridad y la amenaza para la viabilidad de la supervivencia humana.

La guerra es un crimen contra la humanidad y quienes la propician o colaboran en su propagación, ya sea tomando decisiones para su planificación y ejecución, construyendo y financiando el armamento con el que se ejecuta, o preparándola.

Otra paz es posible.

Frente a la paz que se nos promete, otra paz es posible.

Una paz que realice las aspiraciones obreras a la justicia económica, derechos sociales y contra la explotación. Una paz ecologista que se apoye en la ecodependencia, la interdependencia y el cuidado de la vida. Una paz feminista que profundice en el desaprendizaje del patriarcado y de su violencia sistémica y cultural y en la realización de la afirmación de los valores y de las prácticas feministas. Una paz política, insurgente y anticapitalista que se haga estructural, cultural, participativa y rectora bajo los ejes de cooperación-noviolencia alternativos a los de dominación-violencia vigente. Una paz antiautoritaria y societal que enfatice la autogestión, la horizontalidad, la cooperación y la responsabilidad personal y colectiva en su construcción y desarrollo. Una paz antimilitarista y desobediente que se construya como resistencia a la guerra y como ejercicio de una defensa efectiva y noviolenta de la seguridad humana mediante la lucha social, el empoderamiento societal y la construcción de alternativas de cooperación y transformación creativa de conflictos. Una paz antiimperialista y de solidaridad internacional que rompa con las lógicas de los estados, de los imperios y de los nacionalismos militaristas. Una paz antirracista,  anticolonial y migrante que apueste por la dignidad de las personas, la salvaguarda de sus condiciones de vida y necesidades y el respeto a las identidades y a las diversidades. Una paz de la realización de la dignidad humana y animal centrada en la tutela efectiva de sus derechos y florecimiento. Una paz de salvaguarda y tutela de los bienes comunes  que promueva la protección de la naturaleza como dominio común de los seres vivos, como amparo reforzado de los bienes comunes y vitales, como sustracción de éstos al mercado o a los usos privados que puedan dañarlos, como prohibición de bienes mortíferos y como acceso justo e igualitario a los bienes comunes. Una paz cultural que promueva  prácticas colaborativas de interrelación y acción comunitaria y fraternales que prefiguren otro mundo posible, consolide mecanismos de resolución o transformación alternativa de los conflictos, promueva la solidaridad entre los pueblos, profundice en el proyecto de emancipación integral y fomente la  educación en la paz como instrumento para la mejora de las relaciones humanas y el avance ético.

Esa paz no sólo no la construye la paz armada, sino que es antagónica con ésta, pues el flagelo de la guerra y el orden al que sirve es su peor enemigo.

De ahí que la aspiración humana a la abolición de la guerra venga acompañada de la no menos urgente aspiración de cambio radical de rumbo y construcción de una paz con contenidos que deconstruya la paz armada y abola los ejércitos.

En este sentido, nuestra apuesta por la paz lo es por una paz transformacional que aspira a sustituir la paz armada por la paz con contenidos, a abolir la guerra y sus instrumentos, a enterrar la lógica de dominación-violencia y a sustituirla por otra de cooperación-noviolencia alternativa.

Acción desobediente, insurgente y radical para construir esta paz

Para dar un paso más en la construcción de la paz que nos merecemos y a la que aspiramos no basta con las estrategias que anteriormente han conformado la acción política pacifista y sus agendas, centradas en la consolidación de un orden internacional sometido a reglas para canalizar disputas de intereses de los estados y actores internacionales en conflicto en un mundo asimétrico en el que se reconocía la primacía de EEUU, políticas de desarme y la agenda de paz liberal de la ONU.

Tampoco son adecuados los actores que promovían dichas agendas de paz: diplomáticos, estados, agencias internacionales, expertos y académicos, ejércitos y cuerpos de paz. Sin una sociedad protagonista que empuje y haga capilar, transversal y profundos los contenidos de la paz, esta no deja de ser un bienintencionado constructo jurídico y una superestructura que refuerza los intereses de dominación que la niegan.

Además de haberse demolido este sistema de paz fría, el hecho es que el desarme ha desvelado su papel ineficaz para hacer estructural la paz con contenidos, los actores estatales, diplomáticos y oficiales  devienen en inadecuados e insuficientes para provocar los cambios que requiere la idea de paz.

Frente a la lógica de guerra y su preparación necesitamos una estrategia societal de resistencia a la guerra y a su preparación, mediante luchas contra los instrumentos de preparación de la guerra.

Frente a las políticas de militarización y de construcción de la identidad amigo/enemigo que impulsan las agendas oficiales, necesitamos una estrategia política y social de desmilitarización y cooperación amigo/amigo, gana/gana, cuidados y defensa de la vida.

Frente a la estrategia de desarme necesitamos un complemento de transformación que provoque dinámicas de cambio, transferencia, conversión y defensa por otros medios, mediante luchas articuladas de las personas y organizaciones con aspiración de cambio de trans-arme y construcción de una alternativa global y popular de seguridad humana y ecológica en pugna con los enemigos de ésta y capaz de construirse de forma prefigurativa y constante como modelo alternativo a la defensa militar.

Y esta aspiración no puede tener lugar sin enfrentamiento radical y eficaz contra los enemigos de esta paz. Ya no vale con una paz de mero deseo. Imponerla exige ambición, enfrentamiento, disrupción, desobediencia y desafío ante gobiernos y poderes que construyen la guerra y se oponen al cambio.

Articular un pacifismo que aspire a otra paz posible exige tres grandes cambios; cambio de mentalidad y ambición de nuestras luchas, pasando del no a la guerra, no a la OTAN y no a las bases americanas, a una impugnación global del régimen militarista, del gasto militar, de las industrias militares y los ejércitos y de todo el orden de dominación en el que estamos involucrados y a una construcción simultánea de alternativas y estrategias de trans-arme hacia la seguridad humana; exige la asunción de una agencia societal que empuje en la dirección de la paz alternativa, empodere a la sociedad y obligue a la asunción de cambios profundos; exige un cambio de medios de acción, enfatizando la acción directa, el boicot, el señalamiento, la desobediencia y la lucha social contra todas las expresiones del militarismo.

Frente a las apuestas por la paz que se limitan a seguir los viejos eslóganes, o que instrumentalizan esta lucha para otros objetivos, las articulaciones de paz a las que llamamos a nutrir con vuestro compromiso deben desarrollar cuatro grandes tareas para evitar perder la iniciativa: Organizar la resistencia; Activar la desobediencia; promover la desmilitarización y el transarme y construir y consolidar una alternativa global al militarismo.

Un repertorio de acción y lucha

El desarrollo de esta nueva agenda de desmilitariazcion, resistencia a la guerra y transarme cuenta ya con medios que, a titulo de ejemplo, destacamos y en los que os invitamos a implicaros, tales como:

  • Señalamientos y ostracismo social a empresas, organizaciones y decisores sociales y políticos de la industria militar, el gasto militar, la banca armada, el accionariado de las industrias militares, promotores de fondos de inversión, operaciones militares en el exterior, etc.
  • Boicot a enidades partícipes en la construcción del orden militarista
  • Desinversión en entidades implicadas en
  • No colaboración con actividades militares, tecnológicas, científicas, industriales, de generación de materiales, comerciales, de transporte, culturales o de cualquier signo que directa o indirectamente fomenten o participen del constructo militarista.
  • Objeción fiscal al gasto militar
  • Piquetes laborales contra la guerra y contra la industria militar
  • Sello de calidad y reconocimiento social y ético a entes que se comprometen a no colaborar con el militarismo, el rearme o la guerra.
  • Sello de censura social y ética y de estigma social a entidades que colaboran con el militarismo
  • Denuncia y boicot a la banca armada y a la financiación de la defensa y las empresas militares
  • Denuncia, boicot y desenmascaramiento de las políticas militaristas de las autoridades públicas
  • Insumisión al reclutamiento y apoyo a desertores y victimas de las guerras
  • Veto electoral
  • Objeción laboral y sindical
  • Boicot al embarque o estiaje de armas
  • Acciones noviolentas de ruptura de cercos militares como las flotillas frente al genocidio sionista y otros
  • Recuperación de espacios militares y espacios naturales secuestrados por Defensa
  • Ocupaciones de espacios militares o industriales
  • Conversión bajo gestión obrera de industrias militares
  • Banca ética y lucha contra la banca armada
  • Movilización social contra la guerra y sus implicaciones locales
  • Lucha contra las as bases militares, los campos de entrenamiento militar y las zonas de interés para la defensa
  • Lucha contra el intervencionismo y la injerencia militar
  • Educación para la paz, la participación y la desobediencia
  • Difusión, concienciación y sensibilización social
  • Apoyo y justificación de la deserción de las guerras y del derecho de fuga
  • Construcción de espacios comunitarios de empoderamiento y aprendizaje de la adn
  • Participación en luchas sociales y alternativas por otras aspiraciones de construcción de la seguridad humana y ecológica, tales como luchas ecologistas, feministas, de lucha contra la pobreza y exclusión, antirracistas, anticoloniales, por derechos básicos etc.
  • Solidaridad internacional, internacionalismo y cooperación con pueblos en conflicto
  • Apoyo a lxs resistentes a las guerras en otros estados
  • Profundización de políticas de transformación alternativa de conflictos que contemplen el abordaje integral de las violencias directa, estructural y cultural

Trans-armar el modelo de defensa militar

No necesitamos ningún ejército para defender la paz. Ningún ejército defiende la paz.

Nuestra aspiración es impulsar las dinámicas y prácticas necesarias para construir una defensa alternativa que de forma simultanea y constante quite poder al militarismo hasta su abolición completa y construya una alternativa de defensa hasta su plenitud.

Siete son los ejes de esta política de trans-arme del modelo de defensa que debemos llenar de contenido:

Uno trasversal a todos los demás: fortalecer la articulación societal desobediente y resistente a la guerra de lucha por la paz

Y seis líneas de trabajo que alimenten la triple dinámica de quitar poder a lo militar/ transferir a lo común y empoderar la alternativa: Organizar la resistencia a la guerra; Reorientar las políticas de defensa; Redimensionar sus capacidades y recursos; Reestructurar sus estructuras, Reiniciar un modelo de defensa social y reseterar el sistema y abolir el modelo militar.

Un horizonte alternativo para orientar nuestra lucha.

Y una constatación. Frente a quien nos dice que no es posible, que no podemos defendernos más que con ejércitos y que en todo caso nuestra apuesta es buenista, para un mundo de ángeles, la evidencia de que no estamos inventando nada, porque la defensa alternativa de otros objetos de la defensa (ecología, derechos sociales, feminismo, etc.) con otras metodologías (lucha social, políticas noviolentas, construcción de alternativas, solidaridad y cooperación, etc) y por actores societales (movimientos sociales, articulaciones de todo tipo, ONG, comercio alternativo, etc.) ya forman parte del acervo común de quienes aspiramos a otra paz. Ya lo estamos practicando. Ya coexiste y se fortalece frente al modelo militarista y en contraposición antagónica con el mismo.

Podemos llenar de contenido y orientación combinada, coordinada, conjunta y común a todas nuestras luchas y apuestas. Podemos hacerlo en términos de defensa social con mirada estratégica y aspiración ambiciosa.

Nos falta mucho, pero cada vez menos.