OTRA PAZ ES POSIBLE

Resistencia a la guerra, desmilitarización y transarme para impugnar la paz armada

Actualidad.

IMPULSAR OTRA PAZ ALTERNATIVA A LA QUE SE NOS PROMETE EN EL NUEVO CICLO ELECTORAL (Adoptado en la reunión presencial de Madrid de 22 de octubre de 2026)

Ante la contienda electoral, nos dirigimos a la sociedad y a las articulaciones de cambio, para llamar a la activación de nuestra responsabilidad compartida en hacer posible otra paz alternativa a la que el sistema promete. Una paz con vasos comunicantes entre las distintas luchas que hoy nos hablan de cambio.

La llamada electoral coincide con un nuevo ciclo de protesta en el que convergen múltiples luchas, aspiraciones de justicia y apuestas de conquista de derechos tradicionalmente denegados en beneficio de un statu quo que defiende a las clases poderosas y parásitas. La apuesta por una paz que impugne el orden de preparación y reproducción de la guerra, el rearme y militarización al servicio de intereses de un capitalismo depredador y violento, también quiere contribuir al urgente cambio global en favor de la vida, los cuidados y derechos y la seguridad humana y ecosocial.

Denunciamos la incongruente apuesta por la paz armada que se nos ha ofrecido como horizonte político hasta ahora, aprobando desde el gobierno un gasto militar creciente, timoratas sanciones a Israel, o políticas de militarización y rearme. Es necesario decirlo: las propuestas de paz apuntadas en anteriores contiendas desde las izquierdas han sido residuales, voluntaristas y decorativas. Aunque proclaman un rechazo legítimo a la guerra y se han prometen banderas clásicas del pacifista del pasado (no a la OTAN y a las bases americanas, desarme, medicación en conflictos y cooperación al desarrollo), no se han apartado ni la lógica de la guerra, ni del modelo de defensa militar que afirman el paradigma militarista, la política de injerencia militar y bloques o el armamentismo, presentado como garantía de seguridad.

No basta con invocar la paz mientras se mantienen intactas las estructuras que organizan la preparación para la guerra. Ni con pedir moderación en el gasto militar si se acepta su lógica como inevitable; ni defender la diplomacia mientras se participa en alianzas que subordinan la política a la disuasión armada. Tampoco con proponer medidas efectistas, sin un horizonte común de paz estructural, ni un proceso que las haga posibles. La paz no debe ser un apéndice testimonial en los programas electorales, sino una apuesta creíble de acompañamiento a la construcción de una alternativa política, social e institucional.

¿No hay alternativa o no hay ambición para pensarla y desarrollarla? Una propuesta de paz creíble debe afirmar ciertos contenidos mínimos:

1 – Debe impugnar el orden de guerra y defensa vigentes y acompañar la apuesta insumisa y la dinámica social de desmontaje de los ejércitos y del militarismo.

2.- Debe revertir el rearme, impulsar políticas de desmilitarización y abrir un ciclo de transarme profundo que garantice la transferencia progresiva de recursos, capacidades y legitimidad desde el militarismo hacia formas de seguridad humana y ecológica, cooperación y defensa popular noviolenta. No hablamos renunciar a la protección de la población, sino de preguntarnos qué amenazas la ponen realmente en riesgo y qué respuestas las previenen, porque si queremos paz, debemos construir estructuras de paz, no seguir gestionando la preparación de la guerra.

3.- Debe promover la desmilitarización de las estructuras de defensa, las instituciones, la economía, la acción internacional, la cultura, la convivencia y nuestro vínculo con la naturaleza, impulsando la justicia ecosocial, la paz estructural, el empoderamiento social en la defensa de los bienes comunes y el ejercicio de prácticas coherentes para ello.

4.- Debe acoger un proceso de transarme, que deberá basarse, al menos, en estos ejes:

– Resistirse a la guerra: Debe desvincularse de su preparación y desmantelar las alianzas militares que perpetúan la lógica de militarista y la amenaza armada, dejar de enviar tropas a conflictos, repatriar a las que ya están en 18 de ellos e impulsar la resistencia social a la guerra y a las articulaciones que la desarrollan.

– Desactivar la economía de guerra: prohibir la investigación militar y el comercio de armas, revertir el rearme y el gasto militar hasta su eliminación, desmantelar o convertir la industria militar en producción socialmente útil, apoyar la objeción laboral y científica y desinvertir en militarismo.

– Liderar una arquitectura internacional de paz, con protagonismo de los pueblos, los movimientos sociales y las organizaciones civiles, y con instrumentos de mediación, cooperación, apoyo a las redes de lucha conta la guerra y abordaje noviolento de conflictos.

– Sustituir la seguridad militar por la seguridad humana y ecológica, desmantelando las estructuras militares y construyendo políticas públicas que protejan las vidas, los derechos, los bienes comunes y los ecosistemas frente a la violencia estructural y las lógicas depredadoras y de dominación capitalista.

– Redimensionar, desmilitarizar, desmantelar o reconvertir los ejércitos y las estructuras de defensa, de control social y securitarias, transfiriendo sucesivamente sus recursos y capacidades a fines socialmente útiles y a políticas que prevengan las causas de la inseguridad ecosocial del planeta.

– Democratizar la defensa, trasladando competencias y recursos a la sociedad y sus articulaciones de cambio, para su ejercicio horizontal, transparente y sometido a control democrático de la agencia de la paz y de la defensa.

– Desmilitarizar la sociedad, la educación y la cultura, cuestionando la normalización de la violencia y promoviendo una educación para la paz, la cooperación, modos alternativos de vida y la resolución creativa de los conflictos.

– Involucrar activamente a la sociedad en un modelo alternativo de defensa social (DPNV), mediante capacidades colectivas de resistencia civil, organización comunitaria, ayuda mutua, y facilitando nuevas prácticas colaborativas y de tutela y conquista de derechos.

– Establecer salvaguardas legales e institucionales que impidan la vuelta al rearme y hagan irreversible, democrático y socialmente verificable un proceso dinámico de transarme encaminado a la superación del militarismo.

– Construir una estructura estable de defensa social (DPNV) con formación coordinación y participación ciudadana, capaz de proteger a la sociedad, sus derechos y conquistas sociales sin reproducir la lógica militar.

No es una lista de buenas intenciones ni un horizonte abstracto: exige medidas, calendario, presupuesto y rendición de cuentas. Debe detallar qué compromisos militares se revisarán, cómo reducir la dependencia de la economía de guerra, qué recursos irán a proteger la vida y cómo participará la sociedad en el control de la seguridad y defensa.

Lanzamos una pregunta a las articulaciones electorales de izquierda. ¿qué papel daréis a la lucha por la paz? ¿Vais a limitaros a proponer la administración del orden vigente o estáis dispuestas a acompañar una transición creíble hacia otro modelo de seguridad?

Otra paz es posible porque ya existe en las luchas cotidianas de una sociedad que despierta, pero exige voluntad y compromiso para romper con las complicidades con la paz armada y la supuesta inevitabilidad del militarismo.

Llamamos a la ciudadanía y a los movimientos a construir la paz desde abajo, coordinando activismos en un frente amplio de resistencia al militarismo mediante la defensa social alternativa y la legítima desobediencia.

Acta de la reunión virtual «Otra paz es posible» del 29 de septiembre de 2026

1.- Iniciamos con una intervención de Pedro Oliver. Se preguntó por la construcción el nuevo sujeto político que puede encarnar la propuesta de un pacifismo transformacional, más allá de la paz oficial.

Señala que ha cambiado el panorama tanto de la propia identidad del pacifismo, envejecido, atomizado, minoritario, desorientado, como de contexto general y del propio marco de negación de la paz, caracterizado ahora por rearme, militarización y extensión de la guerra y la violencia.

Cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas, más o menos el marco que se define en el manifiesto que hemos firmado.

Hay potencialidad para construir un nosotros, como sujeto del pacifismo que quiere impugnar el orden vigente y aspirar a otra paz, mas transversal. Particularmente, como dice el manifiesto es una llamada a un relevo que apela tanto a la gente joven que está en otras luchas como a las militancias desanimadas y a la sociedad a la que queremos movilizar.

Hay varios retos o preguntas que nos podemos hacer

  • ¿Es ese marco de “pacifismo transformacional” el más adecuado para aglutinar el pacifismo, teniendo en cuenta que es minoritario y que nos pueden acusar de intelectualismo?
  • Ante la consabida crisis de los movimientos y la conciencia de nuestra “poquedad” (por ser nuestra visión minoritaria) ¿Qué es lo que podemos aportar a la construcción de ese sujeto del pacifismo?
  • ¿Percibimos realmente a ese sujeto que actúa y aun no se reconoce en su acción como pacifista?
  • Si realmente hablamos de construir un nuevo pacifismo tenemos que hablar también de lo organizativo y dar el salto hacia cuestiones logísticas, para no convertirnos en un puro vanguardismo o un pacifismo ilustrado pero no organizado.

2.- Koldobi Velasco centró su intervención en la infinidad de campañas y de acciones que se desarrollan en la actualidad, algunas con mucha solera.

Considera que se está tejiendo una malla importante de potencia de lo común, donde muchas luchas diversas se entrelazan y complementan.

El amplio trabajo y campañas que se desarrollan, que fue repasando, muestra la vitalidad del antimilitarismo.

Existen ya redes antimilitaristas consolidadas, como AA MOC, que cuentan con alianzas y coordinaciones tanto con otras entidades pacifistas como con otras redes y coordinadas internacionalmente en la IRG.

El marco de coordinación de AA MOC puede ser un suelo común para la coordinación.

3.- Se pasa a un turno de palabra donde diversas personas plantean la interseccionalidad de luchas y campañas: Se cuentan algunas acciones e iniciativas que ya hay en marcha, como la experiencia de Aturem les guerres y los grupos de autodenfensa noviolenta en Cataluña, las iniciativas de debate de los encuentros ¿? De la Universidad de Granada, el encuentro que quiere hacer ahora la universidad de Malaga, etc.

Se señala que hay muchas cosas que se hacen, pero que también otras que no se hacen y convendría activar.

Se plantea que estaría bien ver si la genta de los distintos territorios tiene ganas de quedar y verse las caras, aunque sea para contrastar y tomarse una cerveza, y que se podría proporcionar una información de los lugares de residencia de la gente y sus teléfonos para esto. Indicamos que para proporcionar datos personales hay que pedir permiso a las personas y se acuerda solicitar autorización para poder llevarlo a cabo.

Nos preguntamos en el sentido de mantener los vínculos y para qué de este espacio. Desde el Grup Tortuga de elche nos indican que han reflexionado sobre el tema y que para ordenar y aclarar lo que puede dar de sí esto

La propuesta es la siguiente

  • Organizar un espacio en internet (web, chat, foros, pad) para poder organizarnos. En un principio de acceso restringido.
  • Presentarnos y definir nuestro nivel de implicación
  • Definir el objetivo general que queremos lograr, o para el que trabajamos
  • Definir nuestra organización: Coordinacion, inforrmal, orgánica, ¿quien puede participar? Nombre…
  • Objetivos a corto, medio y largo plazo
  • Reunion presencial para acordar tácticas y estratégias, grupos de trabajo, de análisis y lo que surja

Se acuerda aceptarlo como hoja de ruta. Se invitará a las personas que han firmado el manifiesto a que remitan un escrito breve que responda una especie de cuestionario con estas cuestiones.

La ruta para contestar a este cuestionario es  https://cryptpad.fr/form/#/2/form/view/EQwtK4hNpW3I2AtmYqJGGDFcG0wU5UnW76cQD5yoZUU/ 

Nos daremos un plazo de un mes para contestarlo y reenviar a la gente las conclusiones. En principio se enviarán desde el correo que hemos habilitado: manifiestootrapaz@gmail.com.

Las personas que hemos movido hasta ahora esta iniciativa haremos el trabajo de recopilar las respuestas, elaborar el documento de conclusiones y hacer una propuesta operativa.

NOTA. Antonio Arjona pidió el apoyo para unas jornadas que van a desarrollar en la Universidad de Malaga, “para qué sirve la guerra”, pero no pudo concretar la propuesta por falta de tiempo. Nos ha facilitado un resumen de las mismas con la petición de apoyo. Lo transcribimos para quien tenga interés en la iniciativa.

Objetivo: Abrir un debate público para debatir las consecuencias tan nefastas que traen las guerras y como afectan a nuestras vidas y a la sociedad en todas las áreas (económicas, ambientales, humanitarias…) y las alternativas a la defensa armada aprovechando el 25 aniversario de la abolición del servicio militar obligatorio en España. Pretendemos la participación de los mejores especialistas en estas materias que podamos atraer e involucrar a organizaciones del estado e internacionales para que las jornadas tengan el mayor eco posible y sea un grito enérgico y contundente contra la guerra.  

Se desarrollarán en dos ámbitos: el universitario (un grupo de profesores de 7 facultades de la UMA están organizando actos en éstas) y a la ciudadanía.

Nos gustaría que se pueda presentar públicamente en Málaga el Manifiesto «Otra paz es posible» y que los que trabajan actualmente en el estado puedan dar a conocer sus análisis, estudios, propuestas, exposiciones, vídeos… para que la ciudadanía los conozcan.

Pedimos vuestro apoyo, colaboración y difusión de las jornadas, ya que queremos que sobrepase el ámbito local. Ofrecemos la infraestructura necesaria para realizarlas. No nos importaría organizar en Málaga el encuentro de los firmantes del manifiesto que se planteó el martes pasado.

Saludos.

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